Es posible dejar de consumir drogas.

 

A lo largo de las últimas 3 décadas la intervención en el consumo de drogas ha ido evolucionando.

 

En nuestra consulta proponemos una intervención sistémica del consumo. Tratamos a la persona consumidora como una unidad dentro de un sistema complejo en el que el consumo se ha instaurado, imposibilitando un desarrollo saludable de la vida.

Creemos que la conducta consumidora, como tal, es tratable, pero de igual modo entendemos que el éxito en el proceso depende de construir un entorno adaptativo donde la conducta quede excluida.

Para lograr tal propósito, abordamos durante las primeras fases la parte conductual del consumo. Estudiamos qué ocurre en el entorno y en la persona para que el consumo se produzca. Evaluamos las posibilidades de éxito y nos centramos en utilizar las herramientas que tengamos al alcance de la forma más eficaz posible. Al mismo tiempo construimos un sistema diferente. Gestionamos las relaciones potencialmente saludables y abordamos la parte emocional que se desprende de todo el proceso.

Comsumir dorgas

Dejar de consumir drogas

 

Dicho de otro modo, el consumo de sustancias no es solo una conducta que se ha hecho hábito por las características de la propia sustancia, el consumo responde a una serie de condicionantes internos y externos. La correcta gestión de estos condicionantes son la clave para el éxito de la terapia.

Intentamos aunar las ventajas de un tratamiento terapéutico en comunidad y la posibilidad de poder continuar con su vida fuera de ella.

Creamos compromisos que mantengan el sistema estable, exponemos a la persona consumidora a nuevas experiencias incompatibles con el consumo, construimos muros en torno a los disparadores y reforzamos los nuevos logros.

 

Una vez logrado, ¿Cómo evitar las recaídas?

Durante todo el proceso existe una conciencia de consumidor, esta conciencia aporta a corto plazo ventajas para la terapia, aunque, en nuestra opinión,  a  largo plazo genera emociones y conflictos perjudiciales para la prevención de recaídas. Recordemos que la persona consumidora se encuentra dentro de un sistema complejo en el que las relaciones con los demás y las propias características personales modelan nuestra conducta. Dentro de este sistema las emociones como la culpa, la tristeza, la vergüenza y la frustración, propias de la identidad creada durante la terapia, constituyen un arsenal de disparadores que ponen en riesgo al paciente ante posibles recaídas. La prevención de recaídas como tal debe formar parte desde el primer momento de la terapia, facilitando la creación de una identidad y conciencia alejada del consumo.

 

Hay que olvidar el “si quieres puedes”, desmitificar ideas como “con fuerza de voluntad se puede”. El éxito depende de la buena gestión de los recursos de los que dispone cada persona, tanto a nivel individual como en el entorno. Contar con la ayuda adecuada es fundamental para capacitarnos a superar una situación tan incomprendida y difícil como en la que se encuentra una persona dependiente de sustancias. Pincha aquí y descubre que: Ser libre es posible