Relaciones saludables o relaciones tóxicas  ¿cómo puedo saberlo?

¿Cómo son mis relaciones?, ¿se corresponde con lo que me gustaría tener? ¿Qué aportan en mi vida? ¿Qué versión muestro de mí en cada relación?

Son algunas de las preguntas que debemos plantearnos cada cierto tiempo, cuando veamos que las cosas no marchan según lo previsto con algunas personas, cuando sientas que algunas relaciones que significaban sentimientos positivos se vuelven en emociones contradictorias, es un buen momento para hacernos las preguntas anteriores. Como todas las preguntas, éstas, también tienen respuesta, y nadie mejor que uno mismo para dárselas, aunque, tener las respuestas uno mismo pueda parecer una ventaja, en algunas ocasiones se convierte en una trampa de la que es difícil salir sin ayuda.

La sinceridad es una propiedad que tenemos relacionada con la moral, entendemos que ser sincero significa mostrar la verdad en todos sus aspectos a los demás, en cambio, en psicología la sinceridad puede adquirir un significado diferente proyectada hacia el interior. Sin tratar el concepto como lo haría un escritor de novelas, en el plano psicológico la sinceridad con uno mismo tiene que ver con la congruencia entre nuestros pensamientos y nuestros actos.

Tenemos una visión de nosotros que coincide en mayor o menor medida con la que exponemos a los demás, es  esta última  la que dicta nuestras relaciones, de ahí que concluyamos que a mayor congruencia entre ambas, mayor será la estabilidad que logremos en nuestras relaciones, ya sean de tipo laboral, sentimental o familiar.

relaciones saludables o relaciones tóxicas

“Ser lo que se hace” es una expresión cargada de contenido, que va más allá de cualquier explicación conductista o cognitivista de lo que somos. Significa saber identificar qué queremos ser y serlo.

Regularmente sometemos a nuestra persona a situaciones que no concuerdan con lo que queremos, mantenemos relaciones mostrando una identidad que no se corresponde con la idea que tenemos de nosotros.

El paso del tiempo con sus experiencias vividas nos prepara para las siguientes, pero ¿hemos aprendido en la dirección de lo que queremos ser?  Puede llegar un día que nos encontremos luchando por algo en lo que no creemos, que suframos por una relación que no nos aporta nada positivo, puede que llegue el momento en el que estemos agonizando víctimas de nuestras propias conductas, de ahí la importancia de saber QUÉ somos, si somos lo que queremos ser y si lo que hacemos nos va llevar a seguir siéndolo.